El puente de la Catarata: un desastre varias veces anunciado
- A Rivera
- 21 jun 2019
- 2 Min. de lectura

ParecerĆa improbable que una institución del estado diseƱara un puente a sabiendas de que amenaza la seguridad pĆŗblica, la vida y los bienes de vecinos y visitantes en la cuenca del Lago AtitlĆ”n, pero asĆ es.
Como en aƱos anteriores, en la carretera de SololĆ” a Panajachel, las aguas crecidas del rĆo de la Catarata se desbordan por encima del puente debido al muro que obstruye su paso debajo del puente. Si, aunque parezca increĆble, debajo del puente existe un muro que impide el libre paso del agua del rĆo. En consecuencia, durante las crecidas, las aguas desviadas sobre la carretera impiden el trĆ”fico de vehĆculos y llevan a algunos conductores a poner en riesgo su vida y la de los pasajeros para avanzar por la vĆa.

De otra parte, las aguas que corren por la carretera se desbordan por lugares no protegidos y generan daƱos importantes a su paso. En esta ocasión, aguas abajo, han derribado grandes Ć”rboles, destruido puentes, azolvado el cauce del rĆo y generado inundaciones y daƱos a cultivos, lo mismo que a Ć”reas residenciales y comerciales.
AdemĆ”s, como recientemente lo comprobó CONRED, las aguas desbordadas han debilitado la infraestructura de la carretera y, de no tomarse medidas, no habrĆ” paso por esta vĆa. Como es obvio, intervenir a tiempo puede evitar los altos costos de reconstrucción de la carretera y las pĆ©rdidas económicas de los pobladores de la cuenca de AtitlĆ”n.
Desde hace años, los vecinos, las organizaciones gremiales, los bomberos voluntarios, los alcaldes y la misma CONRED, por medio del Gobernador de SololÔ, le han solicitado al Ministerio de Comunicaciones realizar las evaluaciones necesarias, hacer las obras apropiadas para ampliar la capacidad de drenaje del puente retirando el muro que lo obstruye, construir muros de contención y cunetas a lo largo de la ruta, y adicionalmente, señalizar la zona de derrumbes para evitar que los automovilistas realicen paradas en el lugar.
Sin embargo, hasta ahora la única respuesta de las autoridades ha sido la de habilitar de nuevo algo diseñado de manera improvisada, sin diseño técnico ni ejecución cuidadosa. Asà se oculta bajo la carretera, la responsabilidad de funcionarios que tiene la obligación de diseñar y mantener bienes públicos seguros y confiables, pero que construyen cualquier cosa por salir del paso y sin medir las consecuencias.
Como se puede apreciar en la grĆ”fica, para ampliar el puente original se le construyó un muro con un pequeƱo tubo para el desagüe. AsĆ se redujo en mĆ”s de un 90% el paso del agua. Pretender que el agua de una creciente del rĆo pase por ese tubo es como intentar que un bus lleno de pasajeros cruce por una pasarela (o Āæque un camello pase por el ojo de una aguja?). El resultado es mĆ”s que predecible: un desastre.

¿Quién es responsable de semejante desatino? ¿Quién aprobó semejante obra? Mientras se esclarece este "misterio", lo que importa es que COVIAL haga el trabajo que permita que el agua corra debajo del puente, no por encima de él.
